3 de julio de 2014


"LA DIVINA COMEDIA"





Es una de las obras fundamentales de la transición del pensamiento medieval (teocentrista) al renacentista (antropocentrista). 
Es considerada la obra maestra de la literatura italiana y una de las cumbres de la literatura universal.

AUTOR: 

DANTE ALIGHIERI

Dante (o Durante) Alighieri nació en Florencia –ciudad de la región de Toscana, Italia- entre el 15 de mayo y el 15 de junio de 1265. Fue hijo del primer matrimonio de Alighiero di Bellincione con Gabriella (Bella) degli Abati, de quienes tenía una hermana mayor. No hay información cierta sobre la ocupación de su padre pero se supone que fue prestamista o por lo menos estuvo vinculado a la actividad financiera. De su niñez y adolescencia también se sabe muy poco. Las principales fuentes de información son las propias obras de Dante. Cuando apenas tenía unos seis años quedó huérfano de madre. Poco tiempo después su padre contrajo nupcias con Lapa di Chiarissimo Cialuffi, que le dio dos medio hermanos (Francesco y Gaetana).
 Estudió en su ciudad natal, posiblemente en el convento franciscano de Santa Cruz. Se estima que también siguió estudios en la universidad de Bolonia y que fue discípulo del famoso Brunetto Latini, quien le proporcionó los modelos para obras de juventud y lo
Introdujo en los principios iniciáticos de la Orden de los Fedeli d’Amore (fieles de amor), también conocida con el nombre de Fede Santa, una rama de los Caballeros de la Orden del Temple. A lo largo de sus obras Dante dejó abundantes referencias de su pertenencia a esta hermandad.
 Según evoca Dante en la Vida nueva, a los nueve años (1274) vio por primera vez a Beatriz, hija de Folco Portinari. Aunque recién nueve años después la volverá a encontrar, la joven se convirtió desde ese primer encuentro en el centro de sus pensamientos y su musa inspiradora. El amor platónico que le inspira Beatriz será la materia prima de la Vita nuova y uno de los motivos centrales de su obra cumbre, la  Divina Comedia. Luego de la muerte de su padre, en 1277, Dante quedó viviendo con su madrastra y hermanos. De acuerdo con lo que el mismo poeta sugiere en sus obras, en esa época llevó una vida bastante disipada.
 Beatriz (que se había casado en 1283 con el banquero Simón de Bardi), murió tras un parto en 1290, a la edad de veinticuatro años. Dante cayó en un profundo desasosiego que acentuó más su pasión platónica por aquella. En los últimos pasajes de la Vita Nuova el enamorado poeta anuncia que espera.

Beatriz
Mari Spartali, 1895 

Desde la edad de once años Dante había sido comprometido (tal como era costumbre en la época) con la hermosa Gemma di Manetto Donati, con quien se casó probablemente entre 1285 y 1293. Poco se sabe de la vida matrimonial del poeta, pues no hay mención a ello en sus obras. Con Gemma tuvo tres hijos: Jacopo, Pietro y Antonia (que ingresaría como religiosa con el nombre de Beatriz). También se conoce el nombre de un posible hijo de crianza: Giovanni. Los años de juventud de Dante coincidieron con los más pacíficos que conocióFlorencia en la época, sobre todo hasta la ascensión en 1295 de Bonifacio VIII al Papado. A partir de entonces, Dante -que ya había participado en las batallas de Arezzo (1288) y Campaldino (1289) contra los gibelinos- se adhirió a los ideales políticos de los güelfos. Tanto los güelfos como los gibelinos representaban las dos fuerzas políticas más importantes de Florencia durante el siglo XIII. Los gibelinos adherían al poder del Emperador sobre Florencia, en tanto que los güelfos defendían la supremacía del Papa. Con el devenir del tiempo el partido güelfo se transformó, en cierto sentido, en un partido de
Canto de Dante dedicado a Beatriz 
carácter nacionalista, al   sostener a los principados y repúblicas de Italia que estaban demandando derechos y libertades municipales y provinciales. Dentro de este partido, a su vez, había profundas divisiones: por un lado, los negros, de tendencia radical y por otro los blancos, más moderados. A la facción de los blancos pertenecía Dante. Entre junio y agosto de 1300 se desempeñó como Prior; este cargo será recordado por el poeta como el comienzo de todas sus desdichas y no le faltó razón, puesto que su temperamento inflexible despertó resentimientos que poco después le traerían consecuencias dolorosas. En 1301 fue enviado, junto con dos compatriotas más, en embajada ante el Papa Bonifacio VIII. El interés de este encuentro era impedir que el Pontífice cediera ante las intrigas de los güelfos negros, que pretendían que el Papa impulsara a Carlos de Valois (hermano del rey francés Felipe IV, el Hermoso) como pacificador de Toscana. A pesar de los esfuerzos de los emisarios, Bonifacio VIII entendía que para lograr la paz en aquella región, lo mejor era incorporarla a los Estados Pontificios. Carlos de Valois, apoyado por los negros, entró a la fuerza en Florencia e inmediatamente comenzaron las persecuciones contra los opositores blancos. Cuando Dante pretendió volver en enero de 1302, fue lanzada contra él condena de destierro bajo falsas acusaciones de haber realizado negocios ilícitos. A la pena de destierro se sumó la confiscación de sus bienes y la sentencia a la hoguera si entraba a Florencia. Estos acontecimientos fueron el inicio de un largo exilio que le llevará el resto de su vida. Desde ese momento no volvió a ver a su esposa; tiempo más tarde sus hijos lograron reunirse con él. A pesar de que en algún momento abrigó esperanzas de regresar a su ciudad, nunca llegó a realizarlo. En 1310 centró sus expectativas en el emperador Enrique VII de Luxemburgo, en quien veía la posibilidad de lograr la unificación de las ciudades italianas y alcanzar finalmente la paz. De güelfo blanco había pasado a ardiente partidario del gibelinismo: la salvación de Italia sólo se alcanzaría gracias a la constitución de un imperio independiente de la autoridad papal. Pero el emperador falleció en 1313 y con su muerte se desvanecieron definitivamente los sueños de Dante. Según algunos historiadores, en 1310 Dante habría viajado a París con motivo del juicio que el rey Felipe IV, el Hermoso, inició contra los caballeros Templarios, en acuerdo con el Papa Clemente V. Si bien no hay documentación que asegure fehacientemente que el poeta realizó ese viaje, quienes afirman que sucedió dan noticia de que habría permanecido allí hasta el final del proceso, en 1312, que culminó con la disolución de la Orden y la condena a muerte de sus integrantes. En 1315 el gobierno de Florencia ofreció una amnistía a Dante pero éste no la aceptó por considerar que eran indignas las condiciones que se le imponían para alcanzarla. Esto llevó a que pesara otra condena más sobre él: si regresaba a Florencia sería decapitado.

 Después de haber estado en varias ciudades (Siena, Bolonia, Verona, Padua, Lunigiana) bajo la protección de importantes señores –Guido de Polenta y Can Grande della Scala-, finalmente se radicó en Ravena alrededor de 1315. Desde Ravena realizó varios viajes. Al regreso de una embajada a Venecia enfermó de malaria. Falleció en la noche entre el 13 y el 14 de setiembre de 1321, a la edad de cincuenta y seis años. Fue sepultado con honores solemnes en la iglesia de San Francisco de Ravena. Siguiendo sus instrucciones, le amortajaron con el hábito franciscano. Sobre su tumba se grabaron palabras de su amigo, el poeta Bernardo Canaccio:




PRODUCCIÓN LITERARIA:
Es dudosa la cronología de la producción literaria de Dante. De acuerdo con lo que se desprende de algunas referencias y comentarios del propio autor en varias de sus composiciones, se sabe que la elaboración de muchos textos se dio simultáneamente, interrumpiéndose en ocasiones la escritura de alguna para retomarla tiempo después.




La Divina Comedia se considera una de las obras maestras de la literatura italiana y universal. Numerosos artistas de todos los tiempos crearon ilustraciones sobre ella; destacan entre ellas las de BotticelliGustave DoréDalíWilliam Adolphe Bouguereau y recientemente Miquel Barceló. Dante Alighieri la escribió en dialectotoscano, matriz del italiano actual el cual se usó entre los siglos XI y XII.
Antes de emprender el viaje hacia los tres mundos, Dante despierta en una selva oscura sin saber por qué llegó ahí. Cuando hablamos de selva oscura nos referimos a algo malo, a lo contrario a Dios, esa selva era oscura, era mala. En esa selva se describe un paisaje inicial en el cual vemos el sol, las estrellas, la playa y la colina. El sol en representación de la divinidad, de Dios, la colina es el camino que debe subir para llegar a Dios, Dante no puede llegar a esa luz porque en el camino se encuentra con 3 fieras que son obstáculos para él. Cada fiera representa un pecado... Ahí se encuentra con Virgilio y después de una conversación con éste, comienza su viaje.
La Divina Comedia es un extenso poema didáctico y alegórico formado por cien cantos agrupados en tres cantigas: Infierno, Purgatorio y Paraíso. 




ARGUMENTO:

Al inicio de la obra Dante se ubica como el personaje central del relato y cuenta que se encontraba perdido en una selva oscura. Si bien llega a divisar la luz del sol sobre la cima de una montaña, al intentar ascender se le aparecen tres fieras (pantera, león y loba) que le cortan el camino; la sombra del poeta Virgilio le socorre y ambos inician un viaje a través del Infierno y el Purgatorio.  Durante su descenso por el Infierno, Dante conoce los suplicios a que son sometidas las almas de aquellos que murieron en pecado y dialoga con algunos de estos desgraciados condenados. Desde el fondo del Infierno, y siempre guiado por la sabiduría de Virgilio, ambos salen nuevamente a la superficie y ascienden por la montaña del Purgatorio, donde los espíritus se purifican de sus  errores para poder entrar al Paraíso celestial. En la cima del Purgatorio Virgilio se despide de Dante y regresa a su lugar en el primer círculo del Infierno (el Limbo). El alma de Beatriz le acompañará de ahí en  adelante, hasta los últimos círculos del Paraíso.  Al llegar al centro luminoso en que se encuentran las almas puras (el Empíreo), Beatriz vuelve a ocupar su sitio entre los bienaventurados que rodean a Dios. Finalmente, San Bernardo de Claraval intercede a través de la Virgen María para que se le conceda a Dante el don de contemplar la luz divina, con lo cual culmina el viaje









ORGANIZACIÓN 

El poema se desarrolla en el orden que sigue el viaje de Dante al atravesar los tres reinos de ultratumba (Infierno, Purgatorio y Paraíso). La dirección del trayecto es primero como descenso hacia el centro de la Tierra, luego ascenso por la montaña y finalmente elevación en el espacio a través de las órbitas de los astros, hasta llegar al centro del universo (el Empíreo). El viaje se narra en primera persona y en tiempo pasado, es decir que el protagonista es también narrador de su experiencia ya sucedida; pero como en cada encuentro con las almas se producen cambios en el espíritu y la conciencia del Dante viajero, las acciones se presentan desde una perspectiva casi presencial, sin anticipaciones. Por lo tanto, el dinamismo físico del viaje se acompasa con el dinamismo espiritual del proceso de Dante y esto provoca en el lector la ilusión de acompañar en  tiempo real el trayecto del personaje. 



ESTRUCTURA POÉTICA: 

El poema contiene 14.733 versos distribuidos en tres partes llamadas cantigas o cánticas que se corresponden con cada uno de los tres reinos de ultratumba: Infierno, Purgatorio, Paraíso. Cada cantiga está formada por cantos. En total, son cien cantos que se distribuyen en treinta y cuatro cantos en Infierno, treinta y tres en Purgatorio y también treinta y tres en Paraíso.
Los cantos están escritos en un tipo de estrofa llamada terza rima, que está
formada por tres versos endecasílabos (once sílabas) encadenados según una rima que sigue el esquema ABA-BCB-CDC. Para que al final de cada canto no quede un verso suelto (es decir, sin rimar con ningún otro), la última estrofa es un cuarteto.



 "EL INFIERNO"
 

El Infierno es presentado como un inmenso cono hueco cuyo vértice está en el centro de la Tierra. 

Según se explica en el canto XXXIV del Infierno, este embudo se habría formado al principio de los tiempos (mucho antes de la creación del ser humano), cuando Lucifer – el ángel rebelde- se levantó contra Dios. Al ser arrojado del Paraíso, cayó sobre la Tierra y fue penetrando en ella. En su trayecto, la tierra y las rocas se separaron para evitar tener contacto con él, hasta que finalmente quedó clavado en el centro mismo del planeta con medio cuerpo en cada hemisferio y hundido en el hielo eterno. El abismo infernal está formado por nueve círculos concéntricos ordenados según la gravedad de la falta cometida. Esto significa que los pecados son más graves cuanto más abajo en el Infierno nos encontramos. A mayor gravedad, se corresponden también mayor oscuridad, menor espacio (por la forma cónica del recinto) y penas más terribles. 
La primera zona del Infierno es el vestíbulo, al que se accede a través de una puerta. Sobre ella están grabadas terribles palabras que dan la nota general de este reino: el dolor, la eternidad del castigo y la desesperanza. 



En el vestíbulo hay dos tipos de almas: las de los indiferentes -que permanecerán eternamente en ese lugar puesto que nunca tomaron partido por nada y por eso son rechazados por el Infierno y el Paraíso- y las de los condenados que deben atravesar el vestíbulo para ingresar a los círculos infernales. Se puede observar que Dante estableció un paralelismo entre las dos regiones extremas del Infierno, el vestíbulo y el último círculo. En ellas se ubican los seres que el poeta debía despreciar más: los indiferentes, que nunca se jugaron por nada y por lo tanto no merecen ni siquiera el recuerdo; los traidores, que con la deslealtad a su patria, sus amigos, su sangre y sus bienhechores, negaron el calor del amor divino y ahora están condenados al frío terrible del hielo. 

Para pasar del vestíbulo a los círculos infernales, los pecadores son llevados en la barca que conduce el anciano Caronte sobre las aguas del río Aqueronte. Este río es el primero de los muchos accidentes geográficos del Infierno (lagunas, abismos, ríos y montículos). 
Entre los tres reinos, el Infierno es el que presenta mayor riqueza depaisaje, así como gran variedad de fenómenos atmosféricos (relámpagos, granizo, vientos huracanados), animales (gusanos, serpientes, perros, insectos), elementos arquitectónicos (murallas, tumbas, puertas) y seres mitológicos (arpías, centauros, demonios, gigantes). También se destaca en el Infierno la diversidad de tormentos a que son sometidas las almas condenadas. Si bien son espíritus, sienten el sufrimiento como una experiencia corporal. Esto persigue una doble finalidad: provocar espanto en el lector y mostrar  simbólicamente cómo el pecado aleja a la persona de la espiritualidad y la mantiene atada a lo más bajo de su naturaleza terrena. 
Los castigos que Dante imagina para los condenados no son caprichosos, sino que mantienen relación con la culpa cometida. En algunos casos el 
castigo es semejante al pecado. Por ejemplo, los homicidas (círculo séptimo) están hundidos en un río de sangre hirviente, que se asemeja a la que derramaron violentamente del prójimo. Otro ejemplo son los lujuriosos (círculo segundo), condenados a ser arrastrados por un viento huracanado, del mismo modo que fueron empujados por la pasión carnal mientras vivían. 
La otra forma de establecer los castigos es por contraste con la culpa cometida, como por ejemplo los brujos, astrónomos y falsos profetas (círculo octavo): ya que en la vida pretendieron que podían ver hacia adelante, en la muerte están obligados a mirar hacia atrás y por eso su castigo es tener la cabeza vuelta hacia la espalda. 
Para establecer la gravedad de los pecados, Dante siguió las ideas de Aristóteles en la Ética a Nicómaco, que clasifica las debilidades humanas en incontinencia, bestialidad y malicia. La incontinencia supone que la persona ha sido arrastrada por la fuerza del instinto. Estos pecados son: lujuria, glotonería, avaricia, prodigalidad, ira y acidia (la flojedad del ánimo que impide gozar de la existencia). 
Bestialidad significa que las acciones cometidas fueron contrarias a lo que corresponde a la naturaleza humana. Por eso se encuentran aquí los herejes (negaron la verdad revelada por Dios y manifestada a través de la 
Iglesia) y los violentos contra el prójimo (ladrones, incendiarios y homicidas), contra sí mismos (suicidas), contra Dios (blasfemos) y contra la naturaleza (sodomitas). 
Los pecados por malicia se cometen con uso de la razón; es decir que hay una intencionalidad previa y por eso son los más graves. Estos pecados son el fraude y la traición (ambos con una gama muy amplia de manifestaciones). Un caso especial son las almas de los niños que murieron sin bautismo. Por no haber recibido agua bautismal, no pueden acceder al Paraíso, ya que no llegaron a conocer la doctrina cristiana y llevan el pecado original que sólo se borra con ese sacramento; tampoco pueden ir al Purgatorio por las mismas razones. 
Para resolver el destino de estas almas, Dante se basó en la doctrina de San Agustín y la modificó levemente al incluir también a los justos de la antigüedad que vivieron antes de Cristo: su condena no podía ser terrible ya que la culpa no provenía de sus propias acciones sino de la herencia humana; por otro lado, era imposible que accedieran a la contemplación de Dios.  Ubicadas en el Limbo (primer círculo), las almas no sufren pena corporal sino que están sumidas en una serena tristeza que les provoca la visión de un lejano resplandor, mientras deambulan por una pradera verde en medio de la cual se levanta el castillo de los grandes espíritus de la antigüedad: Homero, Aristóteles, Platón, Horacio. Ovidio y el mismo Virgilio, entro otras muchas figuras.




"EL PURGATORIO" 

La tremenda inmensidad de los océanos del hemisferio sur impedía aventurarse más allá del estrecho de Gibraltar (entonces conocido como columnas de Hércules) Además, la línea ecuatorial marcaba el límite que nadie se atrevía a traspasar, en la creencia de que era una zona candente. Al sur de esa línea, en las antípodas de Jerusalén, Dante ubica una isla en la que se eleva la montaña del Purgatorio.


                 




Para llegar a la superficie, Virgilio y Dante se deslizan a través de un largo pasadizo que se formó por la erosión de un río que atraviesa el planeta desde el vértice del Infierno. Al asomar, los viajeros contemplan nuevamente la luz de las estrellas en el momento del amanecer y respiran la frescura del aire limpio. El Purgatorio es una alta montaña dividida en siete terrazas, que se levantó por la acumulación de las tierras que evitaron el contacto con Lucifer cuando éste cayó en el interior del planeta. En la base está la playa custodiada por Catón de Útica. En este antepurgatorio se ubican las almas de los excomulgados y de los negligentes, que se arrepintieron en el último momento de su vida. Desde allí los espíritus van ascendiendo en un peregrinaje de purificación, hasta llegar a la cima en la que se encuentra el Paraíso Terrenal (el jardín del Edén, del cual habían sido expulsados Adán y Eva al perder la inocencia original). Aún cuando el Purgatorio está en la Tierra y tiene accidentes geográficos (playa, cornisas, ríos), su paisaje es más
El Purgatorio representa la vida penitente del cristiano en su deseo de alcanzar la gracia divina. La distribución de las terrazas corresponde a la doctrina cristiana de los siete pecados capitales y se ordenan en sentido inverso de gravedad según la forma en que el amor fue corrompido por la falta cometida: el amor envilecido que hirió a los demás (terrazas 1 a 3: soberbia, envidia, ira), el amor deficiente (terraza 4: pereza) y el amor descontrolado y excesivo (terrazas 5 a 7: avaricia, gula y lujuria). 
Así como el Infierno es el reino de la desesperanza y la eternidad, el Purgatorio es el de la esperanza y lo transitorio: las almas lo atraviesan en un proceso de expiación paulatina a medida que van ascendiendo por las siete cornisas, hasta alcanzar el estado de gracia que les permitirá finalmente ingresar al Paraíso. Además de las penas físicas, las almas son acompañadas por un espíritu angélico y se enfrentan a visiones 
ejemplarizantes que buscan exaltar la virtud que deben alcanzar para superar el vicio que las condenó. 
Al llegar al Paraíso Terrenal Virgilio deja a Dante y regresa a su lugar en el Limbo, pues está imposibilitado de ascender al Paraíso Celestial. De allí en adelante Beatriz será su guía durante los últimos cantos del Purgatorio y gran parte del viaje por el Paraíso placentero que el del Infierno y está bañado por la luz que se hace más intensa a medida.







"EL PARAÍSO"
Como ya vimos antes, el Paraíso celestial está formado por las órbitas con céntricas de los planetas que giran alrededor de la Tierra. Por fuera de esas nueve esferas está el Empíreo, que es un lugar inmaterial, espiritual e inmóvil en el que se encuentra Dios, a quien Dante representa con una potente luz. A su alrededor están los espíritus bienaventurados, formando una gran rosa (rosa mística o celestial) y el coro de las nueve jerarquías angélicas. La inmovilidad del centro luminoso alude a la perfección divina, pues en tiempos de Dante se consideraba que el movimiento era señal de cambio y por lo tanto de imperfección: lo perfecto no se transforma, sino que permanece inalterable. Aunque el poeta no da mayores detalles sobre la ubicación particular de las almas en cada esfera, la distancia respecto del centro (Dios) depende del grado de santidad que alcanzaron en la vida, de acuerdo con las cuatro virtudes cardinales (las que tienen por objeto el bien honesto) -prudencia, justicia, templanza y fortaleza- y las tres virtudes teologales (tienen como fin último a Dios) -fe, esperanza y caridad
 



Todas las almas del Paraíso se encuentran en el Empíreo, en la rosa mística, desde la cual contemplan directamente la luz divina. Sin embargo, para que el viaje por el Paraíso sea más fácil de comprender, Dante va haciendo aparecer a las figuras en los distintos cielos móviles. En su movimiento, las esferas producen una música. La esfera celeste y el círculo son la base geométrica del cosmos y reflejan, de acuerdo con la filosofía de la época, una visión perfecta del universo.
La armonía de las esferas se apoya en la idea de Pitágoras de que el universo está gobernado según relaciones numéricas armoniosas y que el movimiento de los cuerpos celestes se rige de acuerdo con proporciones musicales; las distancias entre planetas corresponderían a los intervalos musicales. Sobre esos mismos principios se había construido el modelo del arte clásico en la antigua Grecia. Para ascender de un cielo a otro, el poeta es transportado por la luz que mana de la mirada amorosa de Beatriz. Ahora el viajero no percibe ni el paso del tiempo ni la distancia: los saltos de una órbita a otra suceden fuera del tiempo, pues en el Paraíso el tiempo no transcurre.
Simbólicamente, la ausencia de tiempo y espacio representan la sustitución de las dimensiones humanas por conceptos metafísicos e imágenes místicas. Este es el reino de la contemplación. Las almas se comunican entre sí por medio de la idea y las miradas; únicamente hablan al paso de Dante, ya que éste aún está limitado por su condición imperfecta. De la forma humana, apenas los espíritus de los cielos más cercanos a la Tierra conservan una muy leve apariencia, en cambio los que se ubican más cerca de Dios son únicamente luces.

Gracias a la intercesión de la Virgen María y la plegaria de San Bernardo de Claraval, le es permitido a Dante contemplar a Dios con sus ojos físicos; sin embargo, la visión excede a la palabra. El poeta, que con su relato edificó un universo poblado de personajes, pasiones y detalles, ahora se descubre incapaz de describir la naturaleza divina. Este reconocimiento de los límites humanos cierra el viaje con la lección más importante que Dante se ha confirmado a sí mismo e intenta trasladar al lector: la humilde aceptación de la grandeza de su creador



PERSONAJES

La acción central del relato avanza gracias a la participación de cuatro personajes principales: Dante, Virgilio, Beatriz y San Bernardo de Claraval. 

DANTE 

 Conviene distinguir a Dante real, el poeta que escribió la Divina Comedia, del Dante ficticio (es decir, el que interviene en la obra), que es a la vez narrador y protagonista. 
Al ser un relato en primera persona se accede directamente a las emociones del protagonista y eso facilita también el conocimiento de su proceso de purificación  espiritual. De esta manera, el lector se siente próximo al personaje, con lo cual el Dante viajero se convierte en un símbolo de la humanidad descarriada que debe encontrar 
el camino hacia la salvación del alma. En su tránsito por los tres reinos Dante irá experimentando transformaciones profundas en su comprensión intelectual y espiritual del universo, hasta alcanzar el goce supremo del estado contemplativo, que es la máxima aspiración del cristiano





VIRGILIO 
Virgilio es, después de Dante, el personaje que 
más tiempo está en la obra. Su elección como primer guía no es casual. 
Pero, además del sentimiento personal del autor, Virgilio venía a representar en las creencias de la Edad Media la potencia de la sabiduría humana. 
Esto se explica del siguiente modo: por haber vivido antes de la era cristiana, Virgilio no recibió el bautismo ni pudo conocer la fe católica, razón por la cual su alma se encuentra en el Limbo. Sin embargo, en una de sus obras (Égloga cuarta) anunció la llegada de un niño que debía traer el advenimiento de una era dorada. Aunque Virgilio lo escribió como homenaje al emperador,algunos autores cristianos posteriores le  atribuyeron un carácter profético y pretendieron que gracias a su inteligencia había entendido que debía existir una divinidad verdadera, distinta de los “dioses falsos y engañosos” del mundo pagano, como le hace decir Dante en Infierno I (v.72). Virgilio representa en la alegoría a la razón humana, la primera capacidad que se precisa para enfrentar al pecado e iniciar el camino de la redención. Pero esta facultad sólo puede conducir al hombre hasta un grado limitado de felicidad; el verdadero goce eterno está más allá de la razón. Por eso se precisa otro guía para Dante y así es como aparece Beatriz. 


BEATRIZ 

Como sucede con los demás personajes que le acompañan, su presencia en el poema se justifica por varios motivos: en el plano personal, Beatriz es el amor idealizado de Dante desde su infancia; en lo poético, ejemplifica el concepto de dama angelical de la poesía del dolce stil nuovo; en cuanto alegoría, es el símbolo de la teología. 
El conocimiento teológico es el que permite 
comprender la esencia divina y está por encima de la ciencia de las cosas terrenas. Se precisa de su auxilio para acercarse más a Dios, pues se basa en los datos de la revelación y abre el camino hacia la verdadera doctrina de fe. Es decir que la teología y la fe están estrechamente unidas, por lo cual el personaje de Beatriz viene a encarnar ambas inteligencias en esta alegoría. 



BERNARDO DE CLARAVAL
 
Aunque san Bernardo de Claraval interviene recién en los últimos cantos del Paraíso (canto XXXI), tiene un papel muy importante pues simboliza el estado de contemplación y gracia que necesita el alma para entregarse completamente al goce de la visión de Dios. 
Este monje que vivió en el siglo XII era llamado "Mellifluous Doctor" (boca de miel) por su elocuencia. Fue también famoso por su gran amor a la Virgen María y compuso muchas oraciones en 
su alabanza. Además de eso, Bernardo fundó varios monasterios y redactó la regla de los caballeros de la Orden del Temple, de la que después derivó la de los Fedeli d’Amore. Es sabido que Dante se vinculó con los Fedeli d’Amore desde su juventud, por lo cual se interpreta la participación de Bernardo de Claraval en el poema como alguien que posee conocimientos capaz de revelar las verdades trascendentes a 
los iniciados. Por otra parte, a Dante también le interesó el culto mariano que había 
promovido Bernardo. Por su condición de madre virginal de Jesús, la virtud de la Virgen María la elevó a un plano superior de perfección y prodigio que nutrió aún más la idealización de la figura femenina y consecuentemente de la dama angelical en los 
stilnovistas. 

TEMAS: 
El tema central de la obra es: 
"EL VIAJE ULTRA TERRENO DE LAS ALMAS POR EL INFIERNO, EL PURGATORIO Y EL PARAÍSO" 
ENTRE LOS TEMAS SECUNDARIOS:
"LAS TORTURAS INFERNALES DE LOS CONDENADOS" 
"EL DESCENSO DE DANTE A LOS INFIERNOS" 
"LA GUÍA DE SU MAESTRO VIRGILIO POR LAS DISTINTAS ESTANCIAS DEL AVERNO, LOS 9 CÍRCULOS DATESCOS"


LA OBRA: 
En el ámbito Semántico: el poema es una alegoría, es decir, cada uno de los términos reales al que se refiere el autor, están reflejados en la obra mediante símbolos o metáforas.
En el fragmento de la obra que tenemos los sustantivos son del campo semántico y de la familia léxica de “dolor” (llantos, suspiros, ayes, triste, mísero…), de la familia léxica de horror (hórridas).
Los verbos del principio del fragmento están en Presente de Indicativo, por referirse a lo escrito en una puerta. Cuando empieza la narración los verbos cambian a Pretérito Perfecto Simple.

En el ambito Sintáctico: Se trata de oraciones simples que introducen normalmente un texto en estilo directo, por lo que se combina en este texto la narración con el diálogo.
en el ambito Morfológico-Fonético: Es relevante la utilización de la primera persona de singular en la que narra el autor, lo que resta objetividad al escrito y sirve probablemente para acercarse más a su lector.

OPINIÓN: 
La Divina Comedia es considerada una de las grandes obras de la literatura universal. Su profundidad, complejidad y belleza han fascinado e intrigado al mundo durante casi setecientos años. Aun hoy no es posible establecer un análisis definitivo de esta magna obra, pues da lugar a múltiples interpretaciones y formas de lectura.En este estudio se intentará establecer que la obra de Dante corresponde a un camino iniciático-hermético, que el autor recorrió de manera espiritual, pero no por eso menos real.









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